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El ladrón en la cruz

El ladrón penitente en la cruz

La historia del ladrón en la cruz se encuentra en los siguientes versículos bíblicos: Mateo 27:38, Lucas 23:32-43 y Marcos 15:27. Esta historia es, en muchos sentidos, una de las más conmovedoras de la Biblia. Un ladrón moribundo y arrepentido acepta a Jesucristo como su Señor y Maestro, y Jesús le asegura un lugar en el paraíso. No sabemos su nombre, pero la historia de este ladrón nos ofrece una hermosa imagen del amor y la misericordia de Dios, que se ofrece gratuitamente a toda la humanidad, tal y como se muestra a través del sacrificio de Jesús.

Preguntas sobre la historia:

Sin embargo, esta historia ha provocado algunas controversias entre los cristianos:

(1) ¿El ladrón arrepentido fue al cielo con Jesús ese mismo día? 
(2) ¿Hay una contradicción entre lo que Jesús le dijo al ladrón y lo que le dijo a María el domingo de su resurrección? 
(3) ¿La palabra paraíso significa algo distinto al cielo?

Hoy estarás conmigo en el paraíso

Veamos algunos versículos de Lucas 23 para encontrar el significado de la frase anterior. “Uno de los malhechores que estaban allí colgados lo insultaba y le decía: ‘Si tú eres el Cristo, ¡sálvate a ti mismo y sálvanos a nosotros!’ Pero el otro lo reprendió y le dijo: ‘¿Ni siquiera ahora, que sufres la misma condena, temes a Dios? Lo que nosotros ahora padecemos es justo, porque estamos recibiendo lo que merecían nuestros hechos, pero éste no cometió ningún crimen.’ Y a Jesús le dijo: ‘Acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.’ Jesús le dijo: ‘De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso’ (Lucas 23:39-43, RVC).

Uno de los ladrones, tras unirse al otro ladrón para burlarse de Jesús (Marcos 15:32), reconoció que Jesús era el Hijo de Dios y decidió pedir misericordia y perdón. Ofreció la sencilla oración, “Acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.’ Jesús aceptó su arrepentimiento y le prometió que estaría con Él en el paraíso. ¿Acaso Jesús promete que el criminal estaría con Él en el paraíso ese mismo día? A primera vista, parecería que sí, pero analicémoslo con más detalle.

La contradicción del ladrón en la cruz

En Lucas 23:43 leemos que Jesús dice: “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.” Pero en Juan 20:1-17, leemos que Jesús se encuentra con María en el huerto el primer día de la semana y le dice, “No me toques, porque aún no he subido a dónde está mi Padre; pero ve a donde están mis hermanos, y diles de mi parte que subo a mi Padre y Padre de ustedes, a mi Dios y Dios de ustedes” (Juan 20:17, RVC).

Veamos de nuevo lo que Jesús le dice al ladrón penitente: “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43, RVC).

Podemos ver que Jesús no podría haber estado con el ladrón en el paraíso celestial ese mismo viernes si todavía no hubiera ascendido a su Padre el domingo. ¿Es esto una contradicción? A primera vista, parece ser una contradicción. Pero al examinar más detenidamente la gramática de la frase y el idioma original del texto, vemos que la contradicción desaparece. Hay dos cosas que notar en este versículo:

(1) La palabra que no existe en el texto original. Es una palabra añadida por los traductores para aclarar el significado del versículo. Sin embargo, aunque guiados por Dios, los traductores no fueron inspirados por el Espíritu Santo de la misma manera que los autores originales de la Biblia. El significado que querían dar al texto, no siempre era la intención original del autor. Por lo tanto, debería leerse el versículo de la siguiente manera: “De cierto te digo hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43). 
(2) También, es importante reconocer que hay dos maneras de interpretar lo que Jesús dice aquí. La primera es la idea, aceptada por varios cristianos y denominaciones hoy en día de que Jesús le está prometiendo al ladrón que estará con Jesús en el paraíso ese mismo día. Algunas traducciones modernas de la Biblia están tan convencidas de esta interpretación que incluso incluyen dos puntos después de la palabra digo. Por ejemplo, “En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso (LBLA).” La segunda forma de interpretar lo que Jesús dice en esta frase se ilustra colocando los dos puntos después de la palabra hoy. Entonces se leería: “De cierto te digo hoy: estarás conmigo en el paraíso.” Si se lee de esta manera, cambia por completo el significado de lo que Jesús está diciendo. Ahora significa que ese mismo día Jesús le promete al ladrón que más adelante, en algún momento en el futuro, el ladrón estaría con Jesús en el paraíso celestial. Entonces, ¿cuál es la interpretación correcta? Dejemos que la Biblia nos dé la respuesta.
 

Puntuación en la Biblia

Como hemos visto, hay una gran diferencia en el lugar dónde se coloca la puntuación en una frase. ¡Incluso puede cambiar completamente el significado de la frase! Veamos los dos ejemplos a continuación:

(1) Y resultando que no, debe condenársele...
(2) Y resultando que no debe condenársele.

En este caso, ¡una sola coma puede determinar el destino de un hombre condenado!

Por lo tanto, es importante preguntarse de dónde proviene la puntuación en la Biblia. En el griego original del Nuevo Testamente, no había puntuación; de hecho, ¡no había espacios entre las palabras! Michael W. Palmer un experto en la lengua griega dice, “Los antiguos griegos no tenían ningún equivalente a nuestros signos de puntuación modernos. La puntuación de las oraciones se inventó varios siglos después de la época de Cristo. Las copias más antiguas, tanto del Nuevo Testamento griego como del Antiguo Testamento hebreo, están escritas sin puntuación.”

Cuando los traductores de la Biblia española tradujeron este versículo y otros, tuvieron que decidir dónde poner la puntuación. Sin duda, Dios les ayudó a traducir la Biblia, pero vemos que la puntuación no está inspirada porque en los manuscritos originales no había puntación. Es posible que los traductores cometieran el error sencillo y poco frecuente de colocar signos de puntuación donde no correspondían u omitirlos en un versículo que los necesitaba, tal vez, en este caso, para respaldar su creencia tradicional sobre lo que ocurre cuando uno muere.

El contexto

Al estudiar la Biblia, es de suma importancia recordar mirar el contexto de un versículo difícil de entender. Considerar el contexto significa leer lo que viene antes y después del versículo y prestar atención a la época, la cultura y el lenguaje original de la historia o libro donde se encuentra el versículo. Y en el caso de los Evangelios, siempre debemos prestar atención a lo que los otros tres Evangelios tienen que decir sobre ese evento o historia.

Como ya hemos visto, en Juan 20:17, Jesús le dice a María, “No me toques, porque aún no he subido a dónde está mi Padre (Juan 20:17, RVC). Así que sabemos que Jesús aún no había subido al paraíso el domingo por la mañana, mucho menos el viernes o el sábado cuando fue crucificado y enterrado en la tumba. Así que el ladrón no pudiera haber estado con Jesús en el paraíso ese día cuando Jesús le aseguró la salvación.

¿A qué paraíso se refiere Jesús?

Puede parecer sorprendente, pero existe una teoría que sostiene el paraíso que menciona Jesús no es el cielo sino otro lugar completamente diferente. Por lo general, las personas plantean esta teoría para aclarar la aparente contradicción entre lo que Cristo le dijo al ladrón en la cruz el viernes y lo que le dijo a María dos días después.

¿Dónde está el paraíso según la Biblia?

Cristo promete a la iglesia fiel de Éfeso: “El que tenga oídos, que oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que salga vencedor, le permitiré comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios” (Apocalipsis 2:7).

Entonces, ¿dónde está el árbol de la vida? La respuesta a esta pregunta nos ayudará a saber dónde está el paraíso. En Apocalipsis 22:1-4, aprendemos que el árbol de a la vida está en la Nueva Jerusalén donde reina Dios. Por lo tanto, podemos saber con certeza que el paraíso está en la Nueva Jerusalén. No es un lugar en el inframundo ni en las regiones subterráneas donde algunos surgieren su existencia. El paraíso es el jardín de Dios, que está en la Nueva Jerusalén que descenderá del cielo a la tierra después del milenio.

Conclusión

Las Escrituras de la Biblia son claras en cuanto a que Cristo no había ascendido al Padre el domingo por la mañana. Y al comprender el lenguaje original y el contexto del versículo, sabemos que Jesús no pudiera haber estado con el ladrón en el paraíso el viernes de su muerte. Sin embargo, la promesa de Jesús es firme y segura. El ladrón arrepentido estará algún día en el paraíso celestial con Jesús. Y su promesa también es segura para nosotros. Jesús también está preparando un lugar para nosotros en el paraíso. Nos invita a estar con Él. ¿Aceptarás su invitación?

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Nací para reflejar la imagen de un Dios que tiene el suficiente poder para crear mi universo, que está atento a mis oraciones y me ama tanto que se entregó a sí mismo. Mi sentido de realización más grande se halla en una travesía hacia un propósito definido y la plenitud.